La UOLRA, la actividad ladrillera y el trabajo infantil

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En el Día Mundial de Lucha contra el Trabajo Infantil, la Delegación Entre Ríos de la Unión Obrera Ladrillera de la República Argentina (UOLRA) aludió a la realidad de la actividad y de sus trabajadores en la región.

La responsable provincial de la campaña contra el Trabajo Infantil de la UOLRA Entre Ríos, Eliana Maestre, brindó su opinión sobre la situación de la actividad y su relación con el trabajo infantil, la que se expone a continuación:

En Entre Ríos la actividad de producción del ladrillo artesanal está atravesada por un alto grado de informalidad lo que genera desprotección social que alcanza al grupo familiar.

Las familias ladrilleras de la economía popular viven en condiciones de vulnerabilidad extremas por la falta de acceso a derechos básicos como vivienda y trabajo digno, recreación, etc.

En todas las etapas de elaboración la tarea puede considerarse peligrosa, desde la selección de las materias primas, la preparación del barro, el moldeado, el secado, la preparación del horno, la cocción, la clasificación, la preparación para la entrega. Es una actividad de carácter artesanal, manual con poca o nula automatización. En general se asientan en zonas periurbanas.

En nuestra provincia la mayoría de los trabajadores ladrilleros se enmarcan en lo que denominamos de la Economía Popular, siendo trabajadores que no tienen ningún tipo de formalidad laboral, se organizan a través de sus familias para garantizar la producción. En su  mayoría son familias que presentan pobreza estructural, analfabetismo, desnutrición y déficit habitacional.

En muchos casos el grupo familiar vive en el mismo lugar donde se localiza el horno, en condiciones de alta precariedad y los niños se encuentran en situación de trabajo, el horno es su casa y por tanto están expuestos a condiciones de insalubridad y falta de seguridad.

Como mencionamos anteriormente la producción se realiza en espacios periurbano, por lo que la mayoría las familias ladrilleras se encuentran ante la falta de espacios de recreación, los espacios de juego de niños y niñas son los lugares donde se realiza la producción por lo que encuentran en una situación de trabajo infantil.

Otros casos que se presentan ante la falta de recursos económicos, desde edades tempranas, los niños y niñas salgan a changuear en las ladrilleras, siendo el único capital cultural familiar  la producción ladrillera.

Además, nos encontramos con trabajo adolescente no protegido, realizan changas cortando o apilando adobes. Cabe destacar que la edad mínima reconocida por la normativa de UOLRA para el trabajo ladrillero es a partir de los 18 años.

En este sentido, desde la UOLRA llevamos adelante transversalmente una política para la erradicación del TI, entendiendo que para erradicarlo es necesario garantizar trabajo digno.

La incorporación única en la historia sindical de los trabajadores de la economía popular implica generar un proceso de lucha desde la informalidad hacia la formalidad.

Nuestro sector, históricamente olvidado, requiere intervención de carácter urgente por parte del Estado, para quien hemos elaborado diferentes propuestas que aportan a contribuir a la organización y formalidad de los trabajadores ladrilleros de la economía popular.

La conformación de cooperativas de trabajo y  parques ladrilleros  son políticas que permitirán garantizar derechos a los trabajadores quienes han sido vulnerados e invisibilizados históricamente.

Para tal fin realizamos aportes desde la COPRETI Entre Ríos, donde compartimos nuestra experiencia y expresamos  la realidad de nuestro sector, entendiendo que el punitivismo en el sector de la economía popular no resuelve este flagelo.

Según datos de la UCA hay un 51,4% de niños pobres en Argentina, de ese porcentaje hay más de un 12% que son indigentes. Estos índices de pobreza tiene que ver con un modelo neoliberal que hace eje en lo financiero, destruyendo la producción.

Desde el sindicalismo estamos convencidos que el Estado es el principal responsable de abordar la vulneración de los derechos de los niños.  Tenemos muy en claro que los hijos de los trabajadores no deben trabajar, ya que no hay trabajo infantil sin consecuencias.

El trabajo infantil atenta  contra el derecho de acceso a la educación, a la salud y a infancias dignas. El principal productor del trabajo infantil es el modelo económico.

Estamos dando una pelea muy desigual, pero entendemos que el camino es el de la unidad y la lucha por ello seguimos promoviendo estrategias que actualmente nos encuentran más en el trabajo territorial, formando a los compañeros y compañeras en cada territorio, generando una cierta masa crítica que en alianza con otros sectores discuta al estado las políticas necesarias para erradicar dicho flagelo. A partir de allí realizamos mesas intersindicales contra el trabajo infantil en diferentes localidades de nuestra provincia como Santa Elena y La Paz.

Desde nuestra campaña nacional que lleva como eslogan “Los únicos privilegiados son los niños” llegamos a cada sector del país contribuyendo a la sensibilización y visibilización  de la problemática, generando conciencia en los trabajadores y en la comunidad sobre la importancia de que los niños se eduquen y no trabajen, alertando sobre las causas y consecuencias del trabajo infantil, utilizando estrategias culturales, artísticas, de producción literaria y fotográfica.

Seguiremos contribuyendo a poner en la agenda sindical de nuestra provincia la problemática del TI como estratégico en esta etapa para que el estado garantice los derechos de nuestras familias.

Consideramos a los niños como sujetos principales de derechos, los gurises no deben trabajar, deben estudiar, jugar  y crecer en un ambiente digno y de contención. Por su parte los trabajadores deben trabajar en condiciones dignas con políticas de estado que respalden sus derechos.

Mientras esto no suceda, seguiremos nuestra lucha reafirmamos el NO AL TRABAJO INFANTIL.

Opinión: Eliana Maestre
Responsable provincial de la campaña contra el Trabajo Infantil de la UOLRA Entre Ríos