La Asociación Argentina de Empleados de la Marina Mercante (AAEMM) alertó que la desregulación del cabotaje fluvial podría aumentar la frecuencia de siniestros en la vía navegable troncal, luego del reciente desprendimiento de barcazas de un convoy en la confluencia de los ríos Paraguay y Paraná.
AAEMM volvió a poner el foco sobre la complejidad de la navegación en el río Paraná y vinculó los últimos episodios con los proyectos oficiales de apertura fluvial.
“Estos incidentes, intuimos, pueden llegar a suceder con mayor frecuencia una vez aplicada la desregulación del cabotaje fluvial. Esta medida permitiría operar convoyes de barcazas con tripulaciones flexibles de bandera extranjera, bajo el argumento de abaratar costos”, advirtió Marcelo Zabala, Secretario General de la Seccional Santa Fe de AAEMM.
El dirigente sostuvo que ese esquema implicaría “desplazar a nuestra marina mercante nacional y a los trabajadores profesionales argentinos, quienes están alta y constantemente capacitados para dicha actividad”.
RIESGOS CRÍTICOS
AAEMM expuso un informe técnico con los principales peligros que traería aparejada la implementación de convoyes más grandes y con menores exigencias de seguridad.
El sindicato señaló la “pérdida de margen de maniobra” por el uso de convoyes “un 30% más anchos”, lo que limita la capacidad de respuesta de las embarcaciones, sobre todo en los tramos más angostos del río.
El gremio también advirtió sobre el “peligro de varaduras”, al remarcar que se incrementa el riesgo de que las barcazas encallen y puedan ocasionar “un corte total de la navegación en la hidrovía”.
Otro de los puntos señalados por AAEMM fue el paso por el Puente Rosario-Victoria. Según el gremio allí “se reduce de forma alarmante el margen para el paso debajo de la estructura portante”.
En ese marco, el gremio alertó que una colisión y posterior hundimiento de barcazas demandaría un largo período de reflotación, con interrupción del paso: “Es imposible imaginar las pérdidas económicas que esto causaría para uno de los mayores complejos portuarios del mundo”.
El informe también hizo referencia a la “manga aparente”. AAEMM explicó que mientras la manga real es fija, de “65 metros”, la manga aparente —el ancho efectivo que ocupa el convoy en el agua al navegar— es dinámica y mucho mayor, especialmente por las cerradas curvas que presenta el Paraná.
Además, el sindicato advirtió que los cruces entre convoyes, o entre convoy y buque de ultramar, deberán coordinarse “con muchísima más antelación” por la fuerte reducción del margen de distancia y seguridad.
LOGÍSTICA COLAPSADA
AAEMM cuestionó el argumento de la baja de costos y sostuvo que una mayor circulación de barcazas debe analizarse junto con la infraestructura disponible para la descarga.
“La pretendida mayor circulación debería medirse primero en mejoras logísticas a la hora de la descarga. Tener más tráfico sin esas inversiones solo traerá aparejado que los convoyes queden a la espera, generando cuellos de botella innecesarios”, aclaró el sindicato.
En esa línea, el gremio recordó que “hoy en día la mayoría de los convoyes ya tienen que esperar turnos en los amarraderos”.
MESA DE TRABAJO
Frente al avance de la ley de desregulación del cabotaje, Zabala reclamó la participación de los sectores con experiencia directa en la actividad.
“Entendemos que a la hora de tratarse estos proyectos deberían convocar a los sectores del trabajo con conocimiento técnico para hacer aportes constructivos a través de consejos consultivos o mesas de trabajo”, planteó el dirigente.
Finalmente, AAEMM ratificó su rechazo a las reformas impulsadas por el Ejecutivo y dejó marcada su postura sobre el impacto laboral, ambiental y soberano de la medida.
“Dejamos en claro nuestra preocupación y disconformidad. No aceptamos que en nombre de la flexibilización y la competitividad se ponga en riesgo el medioambiente, el futuro del trabajo argentino en nuestros ríos y la soberanía nacional”, concluyó Zabala.